sexta-feira, julho 07, 2006

O estúpido, o idiota e o filho da puta!

Crónica retirado do El Mundo Deportivo

Hay noches que sabes que nada saldrá bien. Ese tipo de momentos que intuyes que todo gira en tu contra, que puedes ser el más grande, el mejor, pero que eso no cuenta. Son ese tipo de instantes que te sientes pequeño porque te hacen sentir así, inferior. Portugal supo desde horas antes del partido ante Francia que tendría que luchar no sólo contra Francia, más aún contra los elementos. Desde el primer instante la FIFA les hizo sentir como el hermano pobre de la competición, parecía como si interesase más que la glamourosa Francia se clasificara para la final que no estos pobrecitos portugueses que se defendían y atacaban con uñas y carnes. “Es la diferencia entre tener un presidente de la Federación con peso en la FIFA a no ser nadie", se lamentaba un periodista portugués tras la eliminación.
Los tratan como perdedores
Se sintieron los lusos maltratados. Nada más llegar al estadio notaron en pequeños detalles que el camino estaba siendo allanado para que Francia llegase a la final. Lo sintieron aún más durante el encuentro con las decisiones del árbitro uruguayo Jorge Larrionda. “Hizo un arbitraje inteligente”, decía con ironía Luis Figo. “Antes de sacar una tarjeta a los franceses miraba primero quién era el jugador…”, se lamentaba Deco. “El árbitro no fue justo”, insistía Cristiano Ronaldo. Realmente, el árbitro dirigió el partido demostrando muchísimo respeto hacia Francia, sólo respeto por los franceses.
Si la actuación del árbitro no gustó, la reacción de Raymond Domènech tras el partido acabó de desquiciar a Scolari. El técnico francés se dedicó a insultar a los portugueses y especialmente a su seleccionador. Después se esperó en el túnel de vestuarios y miró de forma desafiante a los jugadores de Portugal, provocando, como queriendo sacar ese lado más violento que supuestamente deberían haber mostrado en el campo. Porque fue Domènech el que intentó calentar el partido enviando a sus jugadores a resaltar que Portugal era un equipo duro, de tramposos, un conjunto acostumbrado a poner nervioso al rival, a descentrarlo.
Supuestamente, el entrenador francés les habría dedicado una frase fortísima a los lusos, algo así como “os he jodido” (je vous ai baisé) -la traducción literal es aún más dura- y eso habría terminado de exaltar a una selección lusa que demostró en el campo una corrección total.
Domenech se encaró con dos miembros del staff técnico de Portugal que hablan perfectamente francés y repitió la malograda frase con una sonrisa de satisfacción total, retándolos. Uno de ellos tuvo que contener a Scolari, que hizo el gesto de tirarse encima del arrogante aunque victorioso técnico francés.

El hijo de un republicano catalán parece que no ha olvidado los incidentes ocurridos en el 2003 en Clermont-Ferrand en el doble partido de la Sub-21 entre Portugal y Francia. El encuentro de ida en Lisboa terminó con victoria de los galos por 1-2 con dos goles de Cissé, que se quejó tras el partido de las patadas que había soportado durante todo el encuentro. El partido de vuelta se jugó el 18 de noviembre del 2003 y terminó 1-2, uno de los tantos marcado por Cristiano Ronaldo, superviviente junto a Postiga de aquella selección. En la tanda de penaltis, Portugal derrotó a Francia 4-1 pero lo peor fue la batalla campal en la que se convirtió el terreno de juego. Cissé comenzó a repartir codazos y la pelea subió de tono. Los lusos se encerraron en el vestuario y provocaron destrozos por valor de 3.500 euros, lo que motivó que la Policía no permitiera su marcha alegando que debían pasar un control antidoping inducido por la justicia ordinaria. El caso es que la FIFA castigó por esos incidentes a Cissé con cinco partidos, por lo que no pudo ser convocado para la Eurocopa del 2004 con los mayores.El entrenador de aquella selección francesa protagonista de este lamentable incidente es el mismo Raymond Domènech que no supo ser ganador tras el partido de semifinales de un Mundial.